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Resistirá la Red Eléctrica Comercial a la instalación de Paneles solares?

red Eléctrica comercial

Cada vez existen más tejados equipados con paneles solares. Buena parte de estos hogares siguen conectados a la red Eléctrica comercial para asegurar el suministro cuando la producción sea inferior a las necesidades. Al mismo tiempo, esta conexión implica que es posible verter a la red los excedentes de producción, por lo cual van a ser compensados.

Durante el día, si se produce demasiada electricidad, esta se inyecta en la red Eléctrica comercial, y por la noche, si la almacenada en las baterías (o si se carece de ellas) es insuficiente, es la red la que suministra al hogar.

Esa conexión entre el sistema de autoconsumo y la red eléctrica externa se vuelve pues esencial y conveniente, a menos que nuestra instalación se encuentre en un lugar remoto que carezca de acceso a ella.

red Eléctrica comercial

Pero el hecho de que en ciertos países los tejados se estén poblando de paneles solares y que se estén construyendo granjas solares cada vez mayores puede llegar a ocasionar un problema: ¿resistirá la red eléctrica comercial si de pronto una gran cantidad de elementos fotovoltaicos produce un exceso de electricidad y esta es vertida a ella? No es una dificultad poco relevante.

En un día especialmente soleado es posible que sobre mucha electricidad y que esta tenga que ser absorbida para que fluya por la red. Por tanto, dicha red debe estar construida para poder soportar cualquier sobretensión, evitando así que, en el peor de los casos, acabe colapsando y dejando de ofrecer el servicio.

En la actualidad, las redes no siempre son modernas y no podrían afrontar una situación así. Una posible solución sería expandir la infraestructura eléctrica para soportar cargas máximas mayores. Pero esto lleva inexorablemente a un coste elevado por parte de las compañías eléctricas.

Otra alternativa sería prevenir que la red se vea inundada con grandes cantidades de electricidad. Ello implicaría almacenar la “electricidad sobrante” producida por los paneles solares de forma local, es decir, disponer de suficientes baterías.

La pregunta ahora será: ¿vale la pena para el operador de los sistemas fotovoltaicos invertir en esta tecnología? ¿Existen otras opciones de almacenamiento? ¿Se puede realmente estabilizar la red eléctrica comercial de esta forma?

Todas estas cuestiones han intentado ser contestadas por el investigador Philipp Heer, de la organización Empa. Heer utilizó para ello datos de medición procedentes de un operador de Dübendorf, en Suiza, y estudió dos tipos de baterías: baterías de ion litio y baterías de agua salada del tipo cloruro de níquel sodio, también conocidas como baterías ZEBRA.

En sus simulaciones por ordenador, Heer calculó 160 escenarios diferentes, variando en cada caso el tamaño de las baterías así como de todo el sistema completo, que podía estar basado en un solo dispositivo de almacenamiento centralizado de baterías o en varios dispositivos de almacenamiento de baterías descentralizados.

red Eléctrica comercial

En el caso estudiado, en Suiza, y en principio en los demás países, existen dos partes con diferentes intereses. Por un lado están los operadores de redes eléctricas, que trabajan con aquellas de voltaje medio y bajo para distribuir la electricidad a los consumidores.

Existen 650 en ese país, y entre todas cubren unos 200.000 km de redes. Su objetivo es minimizar el riesgo de apagón en la red, sin tener que expandirla para acomodar una carga máxima que podría esperarse solo de cuando en cuando.

Por otro lado, están los consumidores, que producen simultáneamente electricidad con sus paneles solares. Su objetivo es minimizar el coste de la energía, y ello implica que la electricidad que producen es aquella que consumirán cuando los costes de energía sean más altos. Cuando las tarifas bajan mucho, deja de interesarles inyectar electricidad a la red.

Soluciones para contentar a las dos partes

¿Cómo se podrían usar baterías estacionarias de tal modo que ambos lados se beneficiasen? Imaginemos un día soleado: los sistemas fotovoltaicos proporcionan energía durante el día, por ejemplo, cuando muchos residentes ni siquiera están en casa.

Inyectar la electricidad en la red tiene inconvenientes para los dos lados: los consumidores necesitarán comprar de nuevo electricidad por la noche a un precio más alto, y los operadores de las redes tendrán que expandirlas para poder acomodar la sobretensión.

Pero si la electricidad autoproducida es almacenada temporalmente en baterías locales, los consumidores pueden consumirla por la noche de forma gratuita, liberando al mismo tiempo presión sobre la red.

Pero claro, las baterías también tienen desventajas. Su eficiencia no es del 100%. Tendría más sentido optimizar los controles de las baterías para acomodar los diferentes intereses de varios propietarios, en vez de solo maximizar el ahorro para el consumidor/productor individual.

Dichos controles optimizados cargarían las baterías precisamente cuando se añadiese más energía a la red que la que se sacara de ella. Y eso compensaría: un gran sistema de almacenamiento compartido a base de baterías sería beneficioso para ambas partes.

El futuro podría estar, por tanto, en sistemas de baterías a gran escala, propiedad de varios consumidores, e incluso de los operadores de las redes, para compartir sus ventajas, protegiendo a estas últimas y al mismo tiempo abaratando los costes de consumir electricidad en los momentos que de otra forma esta sería demasiado cara.

 

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